Siete cosas sobre… Amado José Hasbún Martínez

Por Orlando Jerez.-

Amado, como todos le conocen, nació en Santo Domino un 19 de marzo, día de San José, Patrón de la Paternidad.  Es el primogénito de María Mercedes Martínez de familia nativa Canaria y, George Antonio Hasbún Handal proveniente de familia inmigrante de la Palestina del siglo XIX.

Es católico practicante y  esposo de la mujer que Dios le tenía reservada y con la cual ha permanecido desde hace 40 años, Luisa Maggiolo, con quien procreó a sus dos hijas, Jéssica y Estefani, y  es el abuelo de Liz Marie.

Ha sido reconocido como “Egresado de Honor” por la UCE en el 2005 y como “Docente Meritorio” por UNIBE en el 2010, además de un reconocimiento especial de parte de la Parroquia Jesús Maestro entregado por el Nuncio Apostólico, Mons. Okolo, en el “Homenaje al Maestro” en el año 2016.

Su lema de vida es… “Ser sobreviviente no es ser un héroe de guerra o salido de un accidente de cualquier tipo de vehículo de transporte, ser sobreviviente es poder despertar cada día en las condiciones físicas que sea, por lo que hay que agradecer inmensamente a Dios que lo permite”.

Y  su misión princial es “Servir a Dios a través de los demás, aportando conocimientos y pensamientos reflexivos, valores morales y éticos, incentivando a ser creativos y ser cívicos como ciudadanos del ideario de la patria y su fundador que, en nuestro caso, es Juan Pablo Duarte y Diez, el primer dominicano”.

1- ¿A qué te dedicas?

Soy arquitecto de profesión y docente de educación superior. Además de fotógrafo de vocación y vivencias. Soy amante de la naturaleza y servidor público en el Estado Dominicano desde hace más de 20 años.

2- ¿Cómo conociste a tu esposa?

Para esa época tocaba la guitarra en las reuniones de un pequeño grupo gestor de los Carismáticos y me solicitaron servir en la puerta del altar de un retiro en la iglesia del Colegio Santo Domingo. Allí me encontré con doña Ramona Brenes viuda Maggiolo, quien me presentó a su hija menor que vivía fuera del país y retornó para acompañarles en el proceso médico de su padre. En ese momento comienza la historia de amor, que hasta hoy en día continúa, con mi esposa, Luisa Maggiolo Brenes.

3- ¿Eres un músico innato?

Desde muy joven empecé a tomar conciencia del valor del amor, que me indujo a empezar a escribir sobre eso en mi diario personal. Como adolescente de la época de la revolución musical de los años 60 y el “Amor y Paz” que se promovía a través de la música en América, ingresé a la música como autodidacta en la guitarra y otros instrumentos viendo a otros tocarlos, formando un grupo musical con mis amigos más allegados que tuve que dejar, posteriormente, para concluir mis estudios secundarios en el Colegio Calasanz y luego pasar a la universidad.

4- ¿Cómo inicias en el mundo de la fotografía?

En el año 1973, me inicié en la fotografía de manera autodidacta preguntando a otros, siendo estudiante de arquitectura en la UNPHU, donde empecé a impartir charlas a mis compañeros de estudio y luego en 1975 a diversas instituciones, más adelante en 1977 empecé a impartir clases de fotografía hasta hoy en día. Tengo publicaciones sobre fotografía en el periódico Listín Diario de 1977 y a partir del 2000 en revistas de Arquitectura y Diseño de Interiores nacionales e internacionales.

5- ¿Cómo arquitecto que has diseñado?

He diseñado edificaciones habitacionales, comerciales, escolares y oficinas públicas. Con el tiempo y la experiencia en la profesión, me he especializado en Reglamentación para el diseño Arquitectónico y Construcción de Edificaciones, Diseño de Accesibilidad Universal y Protección Contra Incendio, además de Supervisión de Hospitales Seguros.

6- ¿Cuándo entraste al Catolicismo?

Fui un niño dócil y servicial, lo que me marcó para el resto de mi vida y lo practico en mi entrega a los demás tanto en lo social como en lo laboral y educativo.

Comencé a ser practicante Católico antes de los 10 años de edad gracias a la instrucción de mi mamá; el “Padre Nuestro” arrodillado frente a la cama antes de acostarme y al levantarme, ir a misa solito sin esperar decisión de los demás, conocer a Jesucristo a través del nuevo testamento, lo cual fundamentó mi vida conceptualmente.

Durante la adolescencia y juventud estuve en contacto con grupos espirituales Católicos y no Católicos, donde siempre encontré a Jesucristo y fue solidificando mi relación y admiración por el “Hijo de Dios hecho carne”. En ese caminar tuve la oportunidad de viajar a Tierra Santa en una peregrinación, evento que me impactó. Ahí conocí familiares de mi papá en el pueblo de Belén y diversas personalidades dominicanas compañeros de viaje, dentro de los cuales, estaban los que sin saberlo ninguno de nosotros, en un futuro serían mis suegros, el Dr. Giomito M. y Ramona. Unos años después, el doctor cae enfermo de gravedad y, meses más tarde, fallece.

7 ¿Algún testimonio de FE que quieras contar?

Hace muchos años hice una gravedad que estuvo a punto de sacarme de este mundo, un 31 de diciembre,  que me dejó una lesión como enfermo cardiovascular por 10 años.  En el momento difícil de la lucha entre la vida y la muerte yo estaba tan débil que no podía ni abrir los ojos y, dentro de mí mismo, pregunté “¿qué me pasa?” y escuché una voz diferente a la mía que respondió “estás enfermo, muy enfermo”. Luego, escuché a mi mamá desesperada que había buscado el médico de servicio de la noche porque presentía la situación que estaba pasando, el médico me revisó los ojos y uñas concluyendo que yo tenía una Endocarditis (infección dentro del corazón) y que, en ese momento, había llamar urgentemente al cardiólogo.

Creo que me salvé de la muerte gracias al presentimiento desesperado de mi mamá y a la misericordia de Dios que escuchó la voz de una madre preocupada por su hijo. Luego vinieron los estudios y chequeos médicos, incluso fuera del país, con la benevolencia de Dios porque no había recursos para tanto y se registró mi caso en un hospital de USA.

Diez años después, estando mi mamá hospitalizada, se descontroló la válvula mitral y hubo que, de nuevo, asistir al hospital en USA, donde, con la misma bondad de Dios, me recibieron para evaluarme y decidieran de inmediato practicarme cirugía a la válvula Mitral.

Para esa época estaba habituado a la meditación y al contacto espiritual con Dios y no tenía miedo ni nervios por la situación que estaba viviendo. Cuando me dijeron que era inminente la cirugía, de lo cual yo estaba consciente, la autoricé de inmediato.

En plena sala de cirugía, haciendo mi meditación y entrega a Dios, se me permitió ver tres veces la cirugía que se me practicaría momentos después. Lo que confirmé con mi esposa luego de salir del UCI, fue exactamente todo lo que vi en la meditación.  “Sacaron mi corazón del cuerpo, restauraron mi propia válvula y lo volvieron a colocar en su sitio”.

El 12 de octubre del 2020 se cumplirán 25 años de ese suceso, que me ha permitido tener una vida relativamente normal, aún con situaciones que han surgido posteriormente a la cirugía y que me han condicionado a tomar nuevas precauciones con mi salud y tomar decisiones que no estaban en planes.

Como producto de esa experiencia escribí un libro de 150 páginas que concluí en el año 1999, pero no publicado, tomando en cuenta las diferentes creencias en un Ser Supremo, trata sobre la relación de los seres humanos consigo mismo, con los demás y principalmente con Dios.

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