Origen del Santo Rosario

Hoy les voy a contar un poco la historia de cómo surgió el Santo Rosario ya que algunos puede ser que no la conozca. 

Por Miguel Ernesto Cosme Rosario 

En una aparición de la Virgen María a Santo Domingo de Guzmán fue donde Nuestra Madre  le enseña a rezar el rosario, en el año 1208. Le dijo que propagara esta devoción y la utilizara como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe.

Santo Domingo de Guzmán era un santo sacerdote español que fue al sur de Francia para convertir a los que se habían apartado de la Iglesia por la herejía albingense. Esta enseña que existen dos dioses, uno del bien y otro del mal.

Domingo trabajó muchos  años en medio de estos herejes. Por medio de su predicación, sus oraciones y sacrificios, logró convertir a unos pocos. Pero, muy a menudo, por temor a ser ridiculizados y a pasar trabajos, los que se habían convertido se daban por vencidos. En esos años Dios inspiró a Santo Domingo la creación de una orden religiosa para las mujeres jóvenes en medio de su frustración al ver que nadie se convertía por su predicación. Su convento se encontraba en Prouille, junto a una capilla dedicada a la Santísima Virgen. Fue en esta capilla en donde Domingo le suplicó a Nuestra Señora que lo ayudara, pues sentía que todo era un fracaso, que nada de los ayunos y sacrificios que había hecho habían servido.

Una tarde, gritando a la Virgen que le ayude la  Virgen se le apareció en la capilla. En su mano sostenía un rosario y le enseñó a Domingo a recitarlo. Dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias.

Domingo salió de allí lleno de celo, con el rosario en la mano. Efectivamente, lo predicó, y con gran éxito por que muchos albingenses volvieron a la fe católica.

Lamentablemente la situación entre albingences y cristianos estaba además vinculada con la política, lo cual hizo que la cosa llegase a la guerra. Simón de Montfort, el dirigente del ejército cristiano y a la vez amigo de Domingo, hizo que éste enseñara a las tropas a rezar el rosario. Lo rezaron con gran devoción antes de su batalla más importante en Muret. De Montfort consideró que su victoria había sido un verdadero milagro y el resultado del rosario. Como signo de gratitud, De Montfort construyó la primera capilla a Nuestra Señora del Rosario. Por eso no soltemos nunca El Rosario es el arma más mortífera contra el demonio. Dios les bendiga. 

“¡Amen a la Virgen y háganla amar. Reciten siempre el Rosario!”. 

Padre Pío 

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