COMUNIÓN

QUERIDOS HERMANOS FELIGRESES:

Este mes de junio es muy importante para nuestra parroquia Jesús Maestro, es un mes rico en solemnidades, dos de ellas son la de Nuestro Señor Jesucristo y la de “Corpus Christi”, que ya pudimos celebrar con mucho amor y la del “Sagrado Corazón de Jesús” juntamente con el “Inmaculado Corazón de María”, y dos que están dentro de nuestras fiestas comunitarias patronales que son “la Natividad de San Juan Bautista” y la de los “Santos Pedro y Pablo Apóstoles”. El valor del mes nos ayuda mucho y está en sintonía con nuestras mismas fiestas patronales por ser “co-munión” y el lema nos recuerda que la eucaristía, centro de todas las actividades parroquiales, es fuente de unión y comunión “Todos participaban del mismo pan” (1Co 10,17). Sabemos que nuestra parroquia se caracteriza por la interacción y la participación de los diferentes grupos y feligreses que a través de los años y de la pastoral de los párrocos anteriores, hemos aprendido a conocernos y a querernos, y a vivir en comunión. Y esto lo vemos claramente en las diferentes comisiones de las pastorales, todas están formadas por hermanos de diferentes grupos y no grupos, también lo vemos en las actividades parroquiales como nos apoyamos, hasta en las mismas actividades para recaudar fondos, y claro está nos unimos mucho en la Se-mana Santa, en La Santísima Pascua del Señor y en las fiestas Navideñas, y también en esta mismas fechas con nuestras patronales recordando y celebrando todas las bendiciones que Dios a través de este santo lugar nos ha concedido.

Les quiero recordar cómo este espíritu de comunión y unión se hizo presente en muchas ocasiones, por ejemplo las peregrinaciones de los niños y de los minis-tros extraordinarios de la comunión, en los pasadías familiares y las noches de las madres y de los padres que la pastoral familiar y vida prepara y promueve, en los diferentes conciertos parroquiales, en cuaresma el concierto sacro, en septiembre el concierto a la Virgen María recordando la Patrona Ntra. Sra. de las Mercedes y en Navidad el hermosísimos Musical, las hermosas procesiones de Ntra. Sra. de la Al-tagracia, o los vías Crucis de viernes de dolores y Viernes Santo, la cena de gala que cada año tiene su tema su folclor; siempre hemos sido generosos en actividades y eventos, siempre hemos sido entregados y desprendidos, siempre hemos intentado poner en práctica la regla de oro “todo cuanto queráis que os haga los hombres, hacédselo también vosotros a ellos” (Mt 7,12), nos hemos alegrados en ver los her-manos contentos y alegres, en ver las familias y los niños disfrutar del amor de Dios y del amor de los hermanos.

En los hechos de los Apóstoles al describir la primera comunidad de Jerusalén San Luca dice “Se mantenía constante en la enseñanza de los apóstoles, en la fracción del pan y en la oraciones” (Hch 2,42) y también “La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma” (Hch 4,32a). Esto nos da las claves para man-tener esta comunión y evitar las tentaciones de las divisiones y separaciones. La enseñanza de los apóstoles, es decir, la importancia de reunirnos alrededor de la Palabra de Dios especialmente en las misas dominicales, pero también el estar en comunión con el obispo y el párroco esforzándonos por mantener el vínculo de la paz fraterna. La Fracción del pan, es decir, las santas eucaristías dominicales donde nos reunimos y comulgamos con Cristo fortaleciendo así nuestra comunión y for-mando así el Cuerpo Místico de Cristo. Y por último, pero no menos importante la oración, el rezar los unos por los otros, acompañarnos en los novenarios, con las novenas y los rosarios también vía  zoom, en acompañar a las familias que tienen algún miembro enfermo, y en la Adoración al Santísimo Sacramento, donde presentamos a Jesús Sacramentado nuestras vidas y las de nuestros hermanos parroquianos. Son las armas para defender la comunión y la alegría de estar juntos y de querernos, son las armas para tener un solo corazón y una sola alma. Sin embargo, la Solemnidad de Corpus Christi que recién hemos celebrado, nos recuerda que el centro de esta comunión en el amor es propio de la Eucaristía, aquí les dejo unas palabras que saqué el año pasado al leer unos escritos de San Pablo VI: “El Cuerpo y la Sangre del Señor se ofrecen como alimento que nos redime de toda esclavitud y nos introduce en la comunión trinitaria, haciéndonos participar de la vida misma de Cristo y de su comunión con el Padre.  No es casual la íntima conexión de la gran oración sacerdotal de Jesús con el misterio eucarístico, como tampoco el hecho de que su apasionada invocación ‘ut unum sint’ (que sean uno) esté situada precisamente en la atmósfera y en la realidad de este misterio. La Eucaristía es comunión con El, con Cristo, y por eso mismo se transforma y se manifiesta en comunión nuestra con los hermanos: es invitación a realizar entre nosotros la concordia y la unión, a promoverlo juntos y así a construir la Iglesia, que es el místico Cuerpo de Cristo, del cual es signo, causa y alimento el sacramento eucarístico. En la Iglesia primitiva el encuentro eucarístico era la fuente de aquella comunión de caridad, que constituía un espectáculo frente, al mundo pagano. También para nosotros, cristianos del siglo XX, de nuestra participación en la mesa divina debe brotar el verdadero amor, el que se ve, se expande y hace historia. Mirar a los demás con amor, practicar la misericor-dia con los demás es imposible si no vives bien la eucaristía”.

Queridos hermanos la respuesta a todo sufrimiento hasta este actual de la pandemia y de la crisis económica, es estar en comunión con la Santísima Trinidad y con los hermanos; este amor divino que recibimos en la eucaristía y en la oración y que luego practicamos entre nosotros y con los demás nos alegra y nos consuela hasta unirnos más en este mismo sufrimiento. No tengamos miedo de estar unidos, de ir a la eucaristía Dios está vivo y nos comunica su vida eterna, su amor que nos permite superar todas las dificultades juntos con un solo corazón y una sola alma.

Que la Santísima Virgen María, su Castísimo Esposo San José y los Santos Ángeles Custodios les bendiga y les proteja.

P. Luca Burato.