Queridos hermanos:

En esta cincuentena pascual donde Cristo se hace presente resucitado en nuestros corazones frágiles por la pandemia y la estadía en las casas comenzamos un nuevo mes, mayo mes mariano, mes alegre, pascual, mes del Espíritu Santo, mes de las madres; con su valor la “Sabiduría”. 

La sabiduría tiene su raíz en la palabra latina “sapio” que significa gusto, sabor, sabor de Dios. Es la sabiduría que nos da el Espíritu Santo como dice nuestro lema “El Espíritu Santo les enseñará y les recordará todo” (Jn 14,26), a través de este don el hombre puede contemplar a Dios en su vida “Gustad y ved qué bueno es el Señor”. Lo primero es experimentar la bondad de Dios en nuestra propia vida, su misericordia manifestada en Cristo su Hijo que dio la vida para que no vivamos para nosotros mismos, “Cristo Crucificado….. fuerza de Dios, sabiduría de Dios” 1Cor 1,23-24) y luego gustarla, es decir, hacerla vida; este don produce un sabor espiritual, una dulzura que no se puede expresar, más bien vivir; produce alegría, descanso, paz, agradecimiento, consolación. El sabio es feliz, satisfecho, seguro, porque se sabe amado por Dios, siente que Dios le acompaña siempre y le ayuda. Es el don que hace que una persona sea madura, por eso vive feliz en sus afectos porque lo sabe usar bien, feliz con su razón porque la usa bien con apertura y libertad, feliz porque lleno de Dios, sabe comprender, ser misericordioso, ofrecer perdón y alegría, anima, manifiesta esta madurez en su rostro, con la sonrisa, con los gestos, es seguro de sí, fuerte, hace el bien y transmite vida. 

Todo esto es fruto del misterio pascual, del Espíritu Santo que nos santifica, el hombre sabio está resucitado, liberado del egoísmo infantil, sanado de sus heridas de falta de amor, aprende a estar unido a Dios, dulce compañía de su corazón, siente constantemente que Dios le perdona, que le levanta, el mismo Dios le desvela los misterios de su vida, hasta en las tribulaciones no duda y donde recibe vigor y fortaleza. Sabe buscar los tiempos a solas con el Señor, sabe misionar y ser signo de contradicción cuando hace falta, el sabio en definitiva es el cristiano luz, sal y fermento del mundo. 

En estos día hemos escuchado el discurso de Jesús en Cafarnaúm sobre el verdadero pan del cielo, el alimento que nos da la vida eterna, Cristo Jesús – Palabra de Dios – Sabiduría de Dios (Jn 1,1 leer nota), nos decía de no trabajar por el alimento que no sacia, “El Espíritu el que da vida; La carne no sirve para nada” (Jn 6,63a), es como si nos dijera no coman dinero, sexo, celos, poder, ambiciones, divisiones, rivalidades, fornicación, impurezas, más bien dice San Pablo en la carta a los Gálatas capitulo 5 vivamos por el Espíritu, con los frutos del Espíritu: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de sí. 

En el evangelio de San Lucas encontramos dos hermanas María y Marta, la primera sentada a los pies de Jesús Maestro, escucha su palabra, en cambio Marta se afana haciendo mil cosas pero deja a un lado lo esencial “no solo de pan vive el hombre”, y Jesús sentencia diciendo “María ha escogido la mejor parte”. Por eso hermanos pidamos al Señor que nos haga sensatos, que nos de la sabiduría de hacer su santa voluntad aceptando la cruz que nos madura y no seguir nuestros propios caminos insípidos llenos de pasiones.

Que la Santísima Virgen María, su Casto Esposo San José y los Ángeles de la guarda nos bendigan y protejan.

P. Luca Burato